Trenza de acelgas

Trenza de acelgas

“La cocina ha de estar ligada al amor”, Hadasa.

Mi abuelo me esperaba a menudo para sentarme en la cocina y acompañarle mientras hacía una fuente enorme de macedonia de frutas. Mirarle mientras hacía de cada pieza los trozos más pequeños imaginables me conducía a un estado de relajación infantil poco habitual hoy. Mi abuelo tenía una paciencia infinita conmigo y su macedonia era la más deliciosa de todas las que existen. Ahora es tan mayor que ya no puede hacer trozos pequeños de ningún alimento y, quizás, ni siquiera recuerde su meditación de macedonia. En cambio, yo aún sigo aquí con su imagen en mi memoria cortando fruta encogiendo los dedos, silbando a la vez que en silencio.

Hace dos años tuve la fortuna de asistir a un curso en el Schumacher College acerca del desarrollo y el desequilibrio que el progreso genera en nuestra era, generoso regalo de mi padre. Allí pude conocer a dos grandes eminencias en la defensa de la ecología para el hombre y la madre tierra: Satish Kumar, pacifista y peregrino, y Vandana Shiva,  activista por la salud del medio ambiente. Y aunque ahora aquellos días de vorágine ecologista en mi vida ya están muy lejos de mí es cierto que quedé impregnada por la cocina del Schumacher College y por el amor que allí dentro se cocinaba.

Me gustaría ahora compartir contigo una de las recetas con las que más disfruté allí en esa pequeña cocina del Old Postern en Dartington (condado de Devon) en mi amada Inglaterra.

Pero, ¿por qué esta receta y no otras?

Prometo explicártelo un poco más adelante.

Ahora, cocinemos…

 

Trenza de Espinacas

Ingredientes:

1 plancha de hojaldre 

1 bolsa de espinacas frescas

2 cebollas

3 trazas de queso cheddar 

500 gr de champiñones

3 cucharaditas de mostaza de Dijon

salpimentar al gusto

1 huevo si conoces a las gallinas (para dar brillo a la trenza, opcional)

semillas de sésamo

Receta:

  1. Una hora antes de que te adentres en la cocina, saca la plancha de hojaldre para que empiece a descongelarse.
  2. Trocea las 2 cebollas y saltéalas. Corta los champiñones en láminas y añádelos a las cebollas. Mantenlos al fuego hasta que estén bien cocinados.
  3. Lava las espinacas frescas, escúrrelas y trocea. Usa, también los tallos, aunque debes deshacerte de las partes secas o demasiado fibrosas. Ponlas al vapor y recuerda que las espinacas no necesitan estar demasiado cocinadas. Deshazte del agua sobrante y escúrrelas de nuevo. Puedes presionarlas con tu mano cuando se hayan enfriado un poco o exprimir el agua directamente con una cuchara de madera.
  4. Saltea las espinacas con las cebollas y champiñones salteados ligeramente y déjalos enfriar un poco.
  5. Mezcla el queso cheddar con la mostaza y salpimenta al gusto (a mí me gusta usar el queso rallado cheddar, pero también puedes fundirlo). Ve ajustando el aliño a tu gusto. Y combínalo todo junto con las espinacas y las cebollas con champiñones salteados.
  6. Ahora coge la masa de hojaldre y extiéndela sobre el papel vegetal para hornear en la bandeja de tu horno. No te hará falta extenderla demasiado. Añade la mezcla de verduras en el centro dejando espacio para trenzar tanto a los lados como arriba y abajo de la verdura.
  7. Pon el horno a precalentar a 180ºC mientras preparas el trenzado.
  8. Es el momento de trenzar. He tomado una foto de mi libro de recetas* del Schumacher, el cual te citaré al finalizar este artículo, donde puedes ver cómo hacer la trenza. Las anotaciones están en inglés, pero en breve te explico cómo se hace. Sólo una cosa antes: trenza como si fuera la cosa más importante de tu día.

trenza de espinacas

 

1.Corta las esquinas para darles una forma más redondeada. Con el cuchillo, corta líneas desde el borde de la mezcla de verduras hacia fuera. Estas serán las tiras que usarás para trenzar.

2.Con suavidad, dobla las esquinas semicirculares sobre la mezcla imitando la forma de una capucha.

3.Cruza la primera tira de la derecha con la primera tira de la izquierda sobre la capucha.

4.Repite la secuencia siempre cubriendo las puntas de las tiras anteriores.

5.Cuando llegues a la última, asegúrate de haber pegado muy bien la ultima capucha y escondido las últimas tiras dentro.

6.Ahora que la trenza ya está hecha bate el huevo. Con un pincel de cocina pinta la trenza para pegar mejor las tiras de hojaldre y para que se dore durante el horneado. Puedes añadirle algunas semillas de sésamo para decorar.

7. Hornea tu trenza a 180ºC durante 1 hora, aprox. hasta que tome un aspecto dorado brillante, pero vigílala a menudo, ya sabes que cada horno es un mundo diferente.

8.¡Buen provecho!

 

Aquella media hora o casi 45 minutos en los que me tocó elaborar esta trenza fueron unos minutos de paz. Por algún motivo desconocido para mí, cocinar con alimentos orgánicos y ecológicos, olerlos, pasear y regar los huertos, volver a la cocina, traer tomillo fresco con mis manos, esparcir las semillas de sésamo sobre las ensaladas y manejar la masa de hojaldre me transportó a la macedonia de mi abuelo. Trenzar una plancha de hojaldre o una masa de pan tiene efectos curativos tanto para tu cuerpo como para tu espíritu. Esa trenza de espinacas me conectó con mi infancia, con la paciencia y el amor de mi abuelo, con su meditación intuitiva y con las mejores enseñanzas que son las que no contienen palabras. Me condujo a la esposa de mi médico judío, una mujer espectacular llena de luz que trenza sus arreglos en la cocina con sus propias manos.

La trenza de hojaldre y espinacas que me fue dada en el Schumacher College fue una experiencia trascendente, una ventana abierta a mi yo íntimo y, puesto que es un regalo que viene de algo más grande que yo, sólo puedo recibirlo y dártelo a ti ahora.

Necesitas tranquilidad para tu momento en la cocina, puedes hacerlo. Si crees que no tienes tiempo para ello me veo obligada a decirte que sólo es una excusa que te permites. La cocina ha de estar ligada al amor.

Me gustaría que te atrevieses con esta trenza: es fácil y te hará sentir bien. Invitarás a alguien a compartirla contigo y será un buen momento para la conversación. Acompáñala de un buen vino o una rica limonada con menta fresca. Quizás alguna vez te dijeron que no servías para la cocina o quizás tienes grandes habilidades para los fogones. Cocinar es un acto cíclico, es contagioso y nos hace más felices a todos. Recuerda nuestra afición por el Mindfulness… no hay mejor ocasión para practicar el aquí & ahora que en la cocina.

¡Bon apetite!

*Bibliografía:

Julia Ponsonby (2009). Gaia´s Kitchen. Vegetarian Recipes for Family & Community. Green Books, Totnes, Devon (UK).

Ester Ráez

Filóloga de Lengua Inglesa, Personal Coach & Rehabilitadora

Blog de Ester

 

PD: Aqui tienes el contenido de la caja  de Febrero.¡Te espero en la de Marzo!

Orgánicobox febrero

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